viernes, 10 de julio de 2015

Obama es Assange con 50 años de atraso


Aqui las tenemos, es como wikileaks pero con 50 años de diferencia...y despues de haber hecho escuchas que seguramente se valieron en acuerdos millonarios...
Talvez este es uno de los pocos motivos para ir a EUA de parte de Dilma, descartando que vaya bajo amenaza por las propias escuchas.

Abrazos,
Santiago

Pd: Tradução abaixo.
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EL MUNDO › OBAMA ENTREGO A ROUSSEFF DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS SOBRE LA REPRESION EN BRASIL

EE.UU., al tanto de todos los crímenes

Los archivos fueron entregados en coincidencia con la reunión de ambos presidentes y muestran cómo Estados Unidos era informado en tiempo real sobre los crímenes que cometía la dictadura en Brasil. Un dossier con 538 cables diplomáticos e informes de Inteligencia.



 Por Darío Pignotti
Página/12 En Brasil
Desde Brasilia
La presidenta Dilma Rousseff, ex prisionera política, recibió de Barack Obama documentos que revelan crímenes cometidos durante la dictadura respaldada por Estados Unidos. El Palacio del Planalto anunció ayer que informaciones sobre desaparecidos, como el guerrillero Stuart Edgard Angel Jones y el diputado Rubens Paiva, fueron cedidas la semana pasada, cuando Dilma fue agasajada por su colega con una cena reservada en la Casa Blanca.
“La liberación de los archivos es fruto del trabajo de la Comisión Nacional de la Verdad que en 2012 solicitó al presidente Barack Obama la desclasificación de documentos relacionados con el período de excepción.”
En el dossier constan 538 cables diplomáticos e informes de inteligencia que estuvieron durante décadas en poder de la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa.
“Es interesante ver cómo los órganos de seguridad norteamericanos tenían conocimiento del aparato represivo de la dictadura”, observó el ministro Aloísio Mercadante. “Ellos sabían casi en tiempo real sobre las torturas, sobre quién había sido muerto, sobre quién estaba desaparecido pero no lo informaron a las familias de las víctimas ni a Brasil, que sólo ahora está accediendo a esas informaciones.”
Uno de los papeles desclasificados dice que en 1971 el cónsul norteamericano James Reardon fue informado por la policía brasileña sobre la detención del ciudadano norteamericano-brasileño Stuart Edgard Angel Jones, quien continúa desaparecido desde ese año.
Jones era parte de la organización armada Movimiento Revolucionario 8 de Octubre, la que en 1969 había secuestrado y liberado con vida al embajador Charles Elbrick, en una la operación de extraordinario impacto político realizada poco antes de la llegada al poder del dictador Emilio Garrastazú Médici. Tras ese rapto, Médici, considerado el mayor carnicero del régimen, endureció la represión en la que cayeron Jones y Rubens Paiva, entre otros.
En febrero de 1976, cinco años después del asesinato de Jones, su madre, la famosa diseñadora de modas Zuzú Angel, abordó personalmente al secretario de Estado Henry Kissinger, que había viajado a Brasil para estrechar la relación “preferencial” con el dictador Ernesto Geisel. La valentía de Zuzú Angel, que desafió a los custodios norteamericanos, fue inútil, pues Kissinger no la puso en conocimiento de los datos que el Departamento de Estado manejaba desde hacía tiempo.
Y lo más inquietante: meses después de haber pedido explicaciones al secretario de Estado, la señora Angel falleció en un accidente automovilístico que podría haber sido un atentado urdido por los servicios, similar a otros que mataron a opositores.
En enero de 1971, efectivos de la Aeronáutica secuestraron al diputado Rubens Paiva, exonerado poco después del golpe de Estado de 1964.
Paiva murió un día después de su captura en una base próxima al aeropuerto carioca Santos Dumond, según lo determinó una investigación de la Comisión de la Verdad concluida el año pasado.
Un telegrama diplomático “confidencial” de febrero de 1971 confirma que la Embajada de Estados Unidos estaba al corriente de lo sucedido a Paiva y mantuvo un silencio a pesar de los ruegos de su viuda e hijos.
“Paiva murió durante el interrogatorio o murió de un paro cardíaco o por otras causas” mientras estaba en poder de sus captores, señala el informe elaborado por funcionarios estadounidenses.
Paiva se había sumado a las filas de la resistencia política asumiendo tareas riesgosas como la de llevar y traer correspondencia a los exiliados en Chile, donde los servicios de inteligencia brasileños desarrollaban una tarea intensa: actividades de espionaje político y represión que se incrementarían con el golpe de Estado de 1973, apadrinado por Estados Unidos y los generales brasileños. Está documentado que Brasil envió refuerzos a Chile para interrogar a conciudadanos presos en el Estadio Nacional tras la caída de Salvador Allende.
Otro de los materiales recientemente liberados demuestra que Washington sabía de los cursos de formación que tomaron al menos 16 agentes chilenos en la escuela del Servicio Nacional de Informaciones, instituto que habría sido tomado como modelo por Augusto Pinochet y Manuel Contreras antes de crear la DINA.
Estados Unidos hizo entrega de los papeles el 30 de junio, en coincidencia con el encuentro entre Obama y Dilma que formalizó la recomposición de relaciones. Rousseff pasó la noche del 30 de junio hospedada en la Blair House, residencia para visitantes oficiales próxima a la Casa Blanca, la misma donde pernoctó el dictador Emilio Garrastazú Médici en convite de Richard Nixon, escoltado por Henry Kissinger. En aquella noche de diciembre de 1971 “Wanda”, alias de guerra de Rousseff, estaba presa en San Pablo, donde permaneció casi tres años.



Esta fue la tercera entrega de papeles solicitados por la Comisión de la Verdad y la primera que aporta precisiones que podrán contribuir al esclarecimiento tanto de operaciones ejecutadas por el terrorismo de Estado brasileño como de su sociedad con Washington. Coincidentemente (o no), las autoridades norteamericanas resolvieron liberar parte de sus secretos siete meses después de entregado el informe final de la Comisión de la Verdad creada por Dilma. Los dos envíos anteriores “tenían papeles que nos ayudaron muy poco para nuestro trabajo, no decían prácticamente nada de importancia”, declaró a Página/12 tiempo atrás María Rosa Cardoso, ex abogada de la presa Dilma Rousseff en los años ’70 y luego miembro de la Comisión de la Verdad.

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A presidenta Dilma Rousseff, ex-prisioneira política, recebeu de Barack Obama os relatórios de inteligência que descrevem os crimes cometidos durante a ditadura brasileira, a que contou com claro respaldo dos Estados Unidos. O Palácio do Planalto anunciou ontem que as informações sobre os desaparecidos, como o guerrilheiro Stuart Edgard Angel Jones e o deputado Rubens Paiva, foram cedidas na semana passada, quando Dilma foi recebida pelo seu colega estadunidense, num jantar reservado na Casa Branca.

“A liberação dos arquivos é fruto do trabalho da Comissão Nacional da Verdade que em 2012 solicitou do presidente Barack Obama a desclassificação dos documentos relacionados com o período de exceção.”

No dossiê constam 538 cabos diplomáticos e informes de inteligência, que estiveram durante décadas em poder da CIA, do Departamento de Estado e do Departamento de Defesa.

“É interessante ver como os órgãos de segurança norte-americanos tinham conhecimento do aparato repressivo da ditadura”, observou o ministro Aloísio Mercadante. “Eles eram informados sobre as torturas quase em tempo real, sabiam de antemão quem havia sido morto, quem estava desaparecido, mas não informavam as famílias das vítimas, e só agora entregaram essa informação ao governo brasileiro”.

Um dos documentos desclassificados diz que, em 1971, o cônsul norte-americano James Reardon foi informado pela polícia brasileira sobre a detenção do cidadão estadunidense-brasileiro Stuart Edgard Angel Jones, considerado desaparecido desde então.

Angel Jones era parte do MR8 (Movimento Revolucionário 8 de Outubro), a mesma organização que, em 1969, havia sequestrado e liberado com vida o embaixador Charles Elbrick, numa operação de extraordinário impacto político realizada pouco antes da chegada ao poder do ditador Emílio Garrastazú Médici. Após esse rapto, Médici, considerado o mais sanguinário dos cinco ditadores que se revezaram durante o regime militar brasileiro, endureceu a repressão, com perseguições a opositores organizados ou não, sendo Angel Jones e Rubens Paiva apenas algumas das vítimas desse período.

Em fevereiro de 1976, cinco anos depois do assassinato de Angel Jones, sua mãe, a famosa estilista Zuzú Angel, abordou pessoalmente o secretário de Estado Henry Kissinger, que havia viajado ao Brasil para reforçar as relações “preferenciais” com o ditador de então, Ernesto Geisel. A valentia de Zuzú Angel foi lida como uma ameaça pelos norte-americanos. Além de inútil, já que Kissinger não entregou a ela os dados que o Departamento de Estado manejava desde a desaparição do filho, o acontecimento foi ainda mais inquietante, foi o falecimento de Zuzú, num estranho acidente automobilístico, meses depois de haver conversado com Kissinger, um fato que levantou a suspeita de que haveria sido um atentado planejado e realizado pelos serviços de inteligência, similar a outros que mataram opositores.

Em janeiro de 1971, soldados da Aeronáutica sequestraram o deputado Rubens Paiva, exonerado pouco depois do golpe de Estado de 1964.

Paiva morreu um dia depois de sua captura, numa base próxima ao aeroporto Santos Dumont, no Rio de Janeiro, segundo o determinou uma investigação da Comissão Nacional da Verdade, concluída no ano passado.

Um telegrama diplomático “confidencial”, de fevereiro de 1971, confirma que a Embaixada dos Estados Unidos estava ciente do sucedido com Paiva, e manteve silêncio, apesar dos pedidos de sua viúva e seus filhos.

“Paiva morreu durante o interrogatório ou por uma parada cardíaca, ou por outras causas”, enquanto estava nas mãos de seus captores, esclarece o informe elaborado pelos funcionários estadunidenses.

Paiva havia sido incorporado às filas da resistência política, assumindo tarefas de risco, como a de levar e trazer correspondência aos exilados no Chile, onde os serviços de inteligência brasileiros desenvolviam uma intensa tarefa: atividades de espionagem política e repressão que se incrementariam com o golpe de Estado de 1973, outra operação apadrinhada pelos Estados Unidos, com apoio também dos generais brasileiros. Os documentos mostram também que o Brasil enviou reforços ao Chile para interrogar os cidadãos brasileiros presos no Estádio Nacional, transformado em campo de concentração após a queda de Salvador Allende.

Outro dos materiais recentemente liberados demonstra que Washington sabia dos cursos de formação ministrados a 16 agentes chilenos na escola do Serviço Nacional de Informações, instituto que foi usado como modelo por Augusto Pinochet e Manuel Contreras para criar a DINA.

Os Estados Unidos entregou os papéis no dia 30 de junho, aproveitando o encontro entre Obama e Dilma, que formalizou a recomposição das relações. Rousseff passou a noite do dia 30 de junho hospedada no Blair House, residência para visitantes oficiais próxima à Casa Branca, a mesma onde também pernoitou o ditador Emilio Garrastazú Médici, em convite de Richard Nixon, escoltado por Henry Kissinger. Naquela noite de dezembro de 1971, “Wanda” – nome código pelo qual Dilma Rousseff era conhecida, estava presa em São Paulo, onde permaneceu por quase três anos.

Essa foi a terceira entrega de documentos solicitados pela Comissão Nacional da Verdade, a primeira que traz precisões que poderão contribuir ao esclarecimento tanto de operações executadas pelo terrorismo de Estado brasileiro como de sua cumplicidade com Washington. Coincidentemente (ou não), as autoridades norte-americanas resolveram liberar parte dos seus segredos sete meses depois da entrega do informe final da Comissão Nacional da Verdade criada por Dilma. Os dois envios anteriores “continham papéis que nos ajudaram muito pouco em nosso trabalho, não diziam praticamente nada de importante”, declarou a Página/12, meses atrás, a advogada Maria Rosa Cardoso, que representou Dilma Rousseff nos Anos 70, e que logo foi membro da Comissão Nacional da Verdade.

Tradução: Victor Farinelli

lunes, 15 de junio de 2015

“La ciencia y la tecnología ¿al servicio de quién?”

Alguna vez una señora en una parada de colectivos en Brasil me pregunto de que trabajaba, le dije que investigaba y me pregunto esta vez:
- Ustedes los cientificos, para quien trabajan?
Me quede pensando...iba a contestarle con lo obvio y agrego:
- Yo soy empleada domestica, me dijo. Tengo un patron. Ustedes los científicos: Quien es su patrón?
.....sigo pensando en la respuesta...

Saludos Santiago

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La ciencia por el ambiente

Desde hoy se reúnen en Rosario científicos de América para debatir sobre técnicas y productos nocivos para la sociedad.



 Por Darío Aranda
“Semana de la ciencia digna.” Es el nombre que se instauró desde el año pasado en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Rosario en homenaje al científico Andrés Carrasco (quien confirmó los efectos devastadores del herbicida glifosato). Desde hoy, y hasta el viernes, confluirán académicos de países de América, investigadores de universidades públicas y organizaciones sociales para detallar las consecuencias del extractivismo, incentivar trabajos conjuntos y difundir experiencias productivas sustentables. Como parte de las actividades se realizará el “Primer Encuentro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad”, espacio latinoamericano que reivindica el rol de la ciencia al servicio de las necesidades de la población (y no del sector privado). Habrá más de 70 disertaciones y talleres.
Las jornadas comienzan hoy lunes a las 12 con el encuentro de los académicos de una decena de países que integran la “Unión de Científicos Comprometidos”. Mañana disertarán Raúl Zibechi (sobre los movimientos sociales de América), Carlos Vicente (de la organización internacional Grain, hablará sobre las leyes de semillas), Marta Maffei (“formación docente y extractivismo”), Mercedes Méndez (sobre el rol de los trabajadores de la salud) y Juan Varonessi (Asamblea de Gualeguaychú).
Esa misma jornada estarán el ecuatoriano Leonardo Melgarejo y, de Brasil, Rubens Nodaris. El tema será “La ciencia y la tecnología ¿al servicio de quién?”. Y expondrá el médico Rodolfo Páramo, uno de los pioneros en denunciar el efecto de las fumigaciones con agrotóxicos. Cerrará el día con la presentación de dos libros: La patria sojera y Envenenados.
El miércoles será el turno de la investigadora de la Universidad de Río Cuarto Delia Aiassa (confirmó que los agroquímicos producen daño genético y diversas enfermedades, entre ellas cáncer), Guillermo Folgueras de la UBA (sobre la biotecnología, empresas y Estado) y Alicia Massarini (doctora en ciencias biológicas, investigadora del Conicet y coautora del libro Ciencia entre todos). El mexicano Alejandro Espinoza detallará los cuestionamientos que provocó el maíz transgénico en su país. “Matriz energética y fracking”, será la ponencia de Pablo Bertinat, director del Observatorio de Energía y Sustentabilidad. Y también hablará Marie-Monique Robin, autora de El mundo según Monsanto y El veneno nuestro de cada día.
La Facultad de Ciencias Médicas de Rosario tiene una impronta poco común. Se ha expresado oficialmente contra la megaminería, el agronegocio y la fractura hidráulica (técnica para extraer petróleo que es cuestionada por sus consecuencias ambientales y en la salud). También cuestionó que las universidades públicas reciban fondos del sector privado y, para los estudiantes de medicina, tiene una práctica final de evaluación única en el país: deben participar de un “campamento sanitario”, que implica que docentes y estudiantes se trasladen durante una semana a una localidad y realicen un relevamiento de salud a la población.
En 2011 se realizó en la misma Facultad el Primer Congreso Internacional de Salud Socioambiental. El segundo fue en 2013. En junio del 2014 se instauró, por votación unánime del Consejo Directivo, el “Día de la Ciencia Digna” en homenaje a Andrés Carrasco, el científico de la UBA y el Conicet que en 2009 confirmó los efectos letales de mínimas dosis del herbicida glifosato en embriones anfibios. Carrasco fue un férreo crítico al modelo agropecuario en base a transgénicos y agroquímicos, y denunció que sectores de la ciencia estatal estén al servicio de las corporaciones y no de la población.
En junio de 2014 se lanzó en la casa de estudios un manifiesto por “la ciencia digna”, firmado por más de un centenar de académicos de América latina y fue la antesala de este “Primer Encuentro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad”. El manifiesto afirma: “Los pueblos latinoamericanos tienen el derecho irrenunciable a desarrollar una ciencia transparente, autónoma y que sirva a los intereses del pueblo”.
El jueves estará el médico Medardo Avila Vázquez, presentará el relevamiento sanitario de la localidad cordobesa de Monte Maíz (se detectaron enfermedades muy por encima del promedio nacional). Marcelo Sauro, Dora Mantello y Eduardo Dipaola darán un taller sobre medicinas alternativas. Fabián Tomassi, ex trabajador rural en contacto permanente con agroquímicos explicará cómo le afectó la salud.
“Alimentos o mercancías”, será el tema de la periodista Soledad Barruti. Rafael Lajmanovich, profesor de ecotoxicología en la Universidad del Litoral, expondrá sobre transgénicos, agroquímicos y daños; y la investigadora ecuatoriana Elizabeth Bravo que abordará el rol de las semillas genéticamente modificados y las alternativas. Cerrará la jornada el escritor Martín Crespi, autor de una inédita serie de libros infantiles con temáticas ambientales de actualidad (soja, minería, deforestación; de la editorial autogestiva Pachamamita Libros).
El viernes expondrán Damián Marino (investigador de la Universidad de La Plata) y Horacio Lucero (Universidad del Nordeste), sobre el modelo agropecuario, consecuencias y alternativas. También estarán vecinos de Asambleas Ciudadanas (disertarán sobre fracking) y la Red de Huerteros Urbanos de Rosario (sobre la importancia de otra forma de producción agropecuaria). La programación completa se puede consultar en www.fcm.unr.edu.ar

domingo, 14 de junio de 2015

La Constitución de las corporaciones

Bueno, mas de lo mismo, lo deciamos aqui hace algunos años en version filosofica siguiendo las palabras de Santiago, lo expresamos tambien mas claramente con el caso particular de los tratados EU-EUA en nanotecnologia, lo sentimos todos los dias en la lectura cotidiana de los diarios, que como decia Mafalda, dicen la mitad de lo que pasa y de esa mitad la mitad es mentira, asi que con suerte uno se entera del 25% de lo que ocurre (y creo que es una version muy optimista, jeje). Hoy mismo discutia con Marilin que hay muchas formas de ocultar informacion, una por exceso y otra por defecto. En Brasil los diarios solo sirven para ir de shopping o consumir algo. Venden en la mayor parte de los casos fruta podrida. Es decir optan por la version por defecto. En Argentina por la ley de medios creo ocurre lo contrario, optan por exceso. De todos modos, creo es bueno poder elegir que fruta comprar, habiendo tanta fruta en Brasil porque no se puede elegir alguna que no este podrida? Les dejo una reflexion de Sandra Russo mas abajo. Me pregunto: En momentos en que Brasil puja por entrar en estos tratados de libre comercio con la UE que habilitaria los mismos mecanismos que aclara esta nota...que reflexion de este tipo podemos encontrar en los periódicos "más importantes" de Brasil??...

Saludos Santiago
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La Constitución de las corporaciones



Se llama ISDS. Es la cláusula crucial, el corazón del tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, el ITTP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión), que puso al rojo vivo al Parlamento Europeo esta semana. El martes iba a votarse en Estrasburgo un informe de cien páginas que, de ser aprobado, constituiría la hoja de ruta para que la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, continuara las negociaciones hacia el ITTP. Pero a las 17.45 de esa tarde, la única repentina votación que tuvo lugar fue la suspensión de la votación sobre el informe. Algo hacía zozobrar su aprobación. Los verdes y la coalición de las izquierdas lo vetaban, y los conservadores y “populares” lo apoyaban. Los socialistas fueron los que dieron la nota con sus vaivenes: después de haber objetado la cláusula ISDS en un primer momento, la habían reincorporado en un segundo momento. En un tercero, que fue la tarde del martes, algunos eurodiputados socialistas avisaron que volvían a rechazarlo. El informe no se votó, en síntesis, porque corría serio riesgo de ganar el No.
Las siglas acá no son inocentes. Encubren, como es costumbre. Millones de europeos, desde sus casas, sus crisis, sus vacilaciones cotidianas, no logran perforar el significado de esas chapas que parecen nombrar moléculas o minerales, pero que designan una maniobra política sin precedentes que, de ser aprobada, decapitaría las respectivas legislaciones municipales, estaduales y nacionales europeas, para imponer, liso y llano, un gobierno corporativo en la Zona Euro. Y no es que sea tan difícil de entender. Es que el ITTP navega sólido por las aguas mediáticas que lo acunan, acolchado por las grandes pautas, que pagan las corporaciones. Los grandes medios europeos son exactamente iguales que los grandes medios de cualquier parte. No se rigen por el criterio del derecho a la información, sino por la del actual capitalismo desmechado, que es la madre de todos los borregos.
La cláusula ISDS propone la solución a eventuales futuros conflictos entre una corporación y un Estado. Así como se lee, y todo lo que sigue es así como se lee. Es necesario comprender la magnitud siniestra de la cláusula ISDS para advertir lo que está en juego, que no es otra cosa que la soberanía de cada Estado que lo firme. Porque... ¿cómo se solucionarían los futuros conflictos entre una corporación transnacional y un Estado en virtud de esa cláusula? Ah, fácil: si una corporación de cualquier tipo considera que una ley nacional, autonómica o local le impide obtener “los beneficios esperados”, puede demandar a ese Estado ante... una corte privada formada por “tres árbitros” que decidirán si ese Estado debe indemnizar a la corporación. ¿A qué renuncian los Estados firmantes de esa cláusula? Nada menos que a su propia legislación. ¿Y qué aceptan a cambio? Cortes privadas que fallen entre lo privado y lo público. A ese nivel de perversión llega el neoliberalismo, que no está muerto ni pasado de moda ni arrepentido ni replanteado. Es el mismo de siempre. El de la población sacrificable y los territorios inviables.




La presidenta del Trasnational Institute, Susan George –una investigadora social de larga trayectoria, presidenta honoraria de Attac Francia–, dijo en la previa a la cumbre de la UE y la Cepal esta misma semana, en referencia a las discusiones frenéticas que se dan en la UE en relación con el TTIP: “Tenemos que revertir la ideología neoliberal apelando a los principios de derechos humanos. De lo contrario, Estados Unidos seguirá ahondando en la senda que abrió con el Nafta –el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Canadá-, y acabará firmando dos acuerdos similares, uno con la UE, el TTIP, y otro con la Alianza del Pacífico, el TPP. Pasará a controlar así el 60 por ciento del PBI mundial, y el 75 por ciento del comercio global”. Sobre el TTIP y su cláusula venenosa, George fue tajante: “Es una horrible pieza de legislación. Se les dará a las empresas la oportunidad de deshacer todo el trabajo que se ha hecho en Europa por construir un modelo social en beneficio de las personas y los trabajadores”.
Por su parte, Lola Sánchez, eurodiputada del español Podemos, dijo que quienes se oponen al TTIP en el Parlamento Europeo no sólo están dando sus razones hacia adentro del recinto, sino tratando de hacerse escuchar por los ciudadanos, “para que la gente se entere de qué es lo que se está tramando”. Es impensable, salvo bajo el conocido hechizo de “lo inevitable” que plantea el neoliberalismo, que dirigencias responsables se inclinen tanto, que cedan hasta sus respectivas jurisdicciones legislativas bajo la promesa una y otra vez falaz de inversiones que, si llegan, mandan sus ganancias a sus bases, en muchos casos paraísos fiscales.
“Es necesario pararlo antes de que avance –seguía Lola Sánchez–, y por supuesto no permitir que esto se apruebe nunca. Esto es un golpe de Estado. Es la Constitución de las corporaciones.” Esto es lo que sigilosamente se arrastra bajo la buscada descomposición de Europa, porque es imposible que quienes ponen el barco en esa dirección no sean conscientes de lo que hacen, que en definitiva es preparar el paisaje de carroña para que lleguen los buitres confesos o disimulados. Es oportuno subrayar que la eurodiputada española usa la expresión “golpe de Estado” en una nueva acepción, muy lejos ya de las irrupciones militares en la América latina de los ’70, más cerca de las actuales desestabilizaciones institucionales que conocemos por aquí. Pero está hablando de otra cosa, de una forma embrionaria de imposición de reglas por parte de las empresas no ya a los gobiernos, sino directamente a los Estados. Concluía Sánchez: “Están haciendo un proceso deconstituyente. No tenemos, ni la Comisión Europea ni el Parlamento Europeo, mandato para deconstruir el andamiaje legal y el aparato jurídico y legislativo que tenemos”.
Tan feroz es el avance que pretenden las corporaciones, que los eurodiputados de las nuevas fuerzas políticas exigen que se lo tome como lo que es, una nueva Constitución, que para ser aprobada debería pasar por un referéndum país por país. Lo que se enuncia como “libre comercio” es el modelo de mundo unipolar que se les está escurriendo entre los dedos.

martes, 19 de mayo de 2015

martes, 12 de mayo de 2015

¿Hacia una insurrección de los editados? Diez pensamientos sobre garrapatas y camaradas

Excelente,

Que le aprovechen,

Abrazos,
Santiago
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http://cordelengajado.blogspot.com.br/2012/07/quem-sao-esses-camaradas-nezite-alencar.html
por Stevphen Shukaitis                                        Traducción de Marcelo Expósito

1. «¡Se publica para encontrar camaradas!». Esta declaración de André Breton (1997: 52) es adecuada para comenzar a discutir qué significa o qué significaría una insurrección de los editados. No se trata de una declaración simplista de Breton, sino de algo sobre lo que merece realmente la pena reflexionar con el fin de sopesar los cambios acaecidos en la relación actualmente agitada entre la edición, la política y más en general el trabajo cultural. Porque lo que Breton dice aquí no es que uno publique para propagar y difundir algo ya absolutamente concebido: no se trata de publicar una revelación o de hacer tomar conciencia a un público fijo imaginario. Bretón está describiendo más bien algo que podría llamarse una edición de resonancia. Esto es, no una práctica de la edición que tenga necesariamente la intención de convencer a alguien de algo, sino que más bien funciona estableciendo las condiciones para una coproducción del significado. Publicar no es por tanto algo que ocurre al final de un proceso de pensamiento, el llevar adelante un trabajo intelectual o artístico, sino más bien el establecer un proceso social donde este trabajo se pueda desarrollar.

2. En este sentido, podría pensarse que la organización misma del proceso productivo editorial es tan importante como lo que se produce. ¿De qué manera? Se deduce lógicamente de la idea de que uno publica con el fin de animar nuevas formas de relaciones sociales, que se hacen posibles mediante la extensión y el desarrollo editorial, mediante la relación social que ello anima. Publicar comporta por sí mismo y a través suyo ciertas competencias de cooperación social que son valiosas aun cuando lo que se produzca como producto final no sea un resultado excelso. Esto podría incluso no tener ninguna importancia. En resumen, publicar es la iniciación de un proceso corporizado que produce y reproduce conocimiento y comprensión, antes que la creación de objetos fijos que contienen y fijan un entendimiento completo. La producción de una comunidad de colaboración y de significados compartidos, la producción de un público, contiene de por sí una riqueza que es a veces más grande que un simple texto. La producción del texto es valiosa solo por las relaciones sociales en las que se inserta y a través de las cuales produce significado.

3. Es por esta razón que ha habido históricamente una cercana relación entre formas de movimientos sociales y cambios en la producción de medios de comunicación. Esto se puede ver claramente en el excelente libro de Sean Steward On the Ground (2011), que explora la conexión entre el desarrollo de la escena underground y contracultural y la emergencia de la edición alternativa en la década de 1960. Hay entre ellas una relación semejante a la que ha sido explorada con frecuencia en el desarrollo de las políticas radicales de la década de 1970, particularmente en lo que respecta al surgimiento de la producción de fanzines en torno al punk y el uso de fotocopiadoras (2008). De manera semejante, Jodi Dean ha sugerido que tuvieron una gran importancia en la formación del partido bolchevique las necesidades impuestas por la publicación de un diario, con los intensos compromisos y formas de organización necesarias para sostenerlo (2013). Esto no es caer en un determinismo tecnológico Mcluhanesco donde los cambios en la forma de los medios de comunicación son la imagen directa de cambios en la composición social la cual a su vez determinan. Se trata más bien de reconocer que la producción medial y las culturas de los movimientos sociales están estrechamente entretejidas, de tal manera que los cambios recíprocos son complejos y suceden a varios niveles.

4. Probablemente uno podría encontrar un gran número de otros ejemplos para pensar sobre la relación entre los cambios en la imprenta y la política, haciendo un análisis comparativo de tales ejemplos, y sobre qué han significado estos cambios para quienes se han visto implicados. Y eso sería útil porque quizá nos conduciría a desarrollar una gramática más refinada de la subjetivación política en relación con la naturaleza cambiante de las políticas de edición [1]. Y se podría continuar con la explosión de entusiasmo que vino con las varias olas y cambios en el surgimiento de la tecnología de internet, entusiasmo que retorna después de los repetidos estallidos de las burbujas tecnológicas, para resurgir con cada nueva y sucesiva forma de interacción tecnológica, de los blogs a los medios sociales (Henwood, 2003). Es importante aprender de estas lecciones pasadas en la medida en que nos permitan acometer una insurrección de los editados enfrentada a las dinámicas del presente. ¿Cuáles son las condiciones actuales de las políticas de edición como afectos en los regímenes laborales, culturales y mediales actualmente en transformación?

5. Uno podría estar tentado a pensar en las actuales dinámicas de las políticas editoriales empezando por la línea lanzada por David Batterham, en el sentido de que la mayoría de los libreros son bastante chapuceros, lo que según él no resulta sorprendente «dado que todos nos las hemos arreglado para escapar o evitar formas de trabajo más regulares» (2011: 7). El problema de esta observación es que, mientras antaño pudiera haber sido posible escapar de «formas de trabajo más regulares» mediante ciertas ocupaciones literarias o editoriales, hoy parece más bien que es el trabajo el que escapa de nosotros, en el sentido de que los empleos dignamente remunerados han desaparecido en general de las industrias editoriales y mediales. El otro día conversaba con un amigo empleado en una editorial independiente bastante grande y me describía cómo estando cercano a los cuarenta y trabajando en algo próximo a lo que imaginaba que sería su trabajo ideal, aun así se veía obligado a compartir casa con otras tres personas y subsistir con unos ingresos más aptos para una vida estudiantil que para alguien que ha realizado un trabajo profesional durante más de diez años. Podríamos pensar, junto con Jaron Lanier (2013), que esto sucede como efecto de la destrucción del trabajo de clase media, particularmente las formas de trabajo cultural y de producción medial derivadas de las tecnologías en red.

6. ¿Estamos entonces experimentando una muerte de la imprenta? Alessandro Ludovico ha escrito recientemente un libro excelente que rastrea la historia de esta sugerencia desde la primera constancia que de la misma se tiene en 1894 hasta el presente (2011). Dado que se puede rastrear esta idea desde hace más de un siglo, quizá por ello no sorprenda que la pregonada muerte inminente de la imprenta suene un poco repetidamente exagerada. Pero que la imprenta no parezca ir a morir no significa que no esté cambiando, viéndose drásticamente afectada por las constantes transformaciones de la tecnología y las dinámicas del mundo digital. La publicación impresa se ve también modificada por sus propios sujetos y reclamos en conflicto, inmersa en variables expectativas sobre el papel de los medios y habituada a interrelacionarse con múltiples plataformas mediales. Ludovico sugiere que estas mutaciones en las políticas editoriales podrían paradójicamente conducir a una revitalización de la imprenta. Yo daría personalmente la bienvenida a este resultado, puesto que, a pesar de la actual explosión del número de materiales puestos a disposición por medios digitales, hay un cierto sentido del tacto que se pierde en el camino. En esta revitalización, la imprenta podría seguramente no ser el mismo medio de masas que antes fue. Quizá se trate de un proceso semejante al del ascenso de los medios digitales en la música, que se ha visto acompañado por la vuelta del vinilo como medio celebrado por sus cualidades estéticas.

7. Es en esta conjunción de dinámicas sociales y tecnológicas donde me gustaría situar un proyecto como Minor Compositions, la serie de ediciones que he estado dirigiendo para Autonomedia desde 2009. Su orientación general sintoniza con la historia de la propia Autonomedia, que ha estado publicando libros de teoría, cultura e historia anarquista y autónoma desde principios de la década de 1980. Minor Compositions comenzó como un subproyecto de Autonomedia, en el sentido de que era (y es) parte de ella, pero operando con un alto grado de independencia editorial. Y dado que Autonomedia ha sido siempre bastante escéptica en lo que atañe a la propiedad intelectual y a los cercamientos del conocimiento establecidos por el copyright, ello significa que habitualmente nos sentimos cómodos con que otras personas tomen y distribuyan libremente el trabajo que hemos hecho. Y en muchos casos esto es precisamente lo que ha sucedido, llevando a formas mucho más amplias y desarrolladas de distribución que no hubieran tenido lugar de otra manera, como es el caso de la extensa diseminación de la escritura de Hakim Bey / Peter Lamborn Wilson. En la mayoría de los casos no se trataba de que publicáramos en internet los archivos digitales de los libros gratuitos. Este fue un paso adelante que adoptó Minor Compositions, publicando el PDF final para descarga gratuita de cada título producido. Ha sido así para todos y cada uno de los diecinueve títulos que se han producido hasta ahora. No se puede decir que haya
habido una relación meramente positiva entre la compartición gratuita de información y la capacidad del proyecto para reproducirse, pero resulta complejo el hecho de que, si bien esta compartición ha requerido a veces costes significativos, a la vez ha producido beneficios en términos de circulación y desarrollo de ideas.

8. La pregunta sigue siendo ¿cómo afecta todo esto a las políticas de edición en código abierto? ¿Podemos afirmar que todavía son posibles cuando se han convertido, aun de manera distorsionada y diluida, en la política de numerosos gobiernos? Yo razonaría que sí, que hay todavía potencialidades políticas en la publicación abierta para una insurrección de los editados, pero son más nebulosas y complicadas que antes.Mientras que hace varios años habría parecido razonable pensar que el acto mismo de la publicación abierta podría servir como base de una política enfrentada a los argumentos de conservadores como Mark Helprin, quien acusó a quienes estaban implicados en la producción open source de ser precursores de un nuevo barbarismo digital (2009), hoy ya no es así. El acto y el proceso de la edición en código abierto no son por sí mismos suficientes como base de una política. La cuestión es más bien, volviendo a Breton, qué se hace posible mediante el proceso de publicación abierta. Gary Hall, uno de los fundadores de Open Humanities Press, argumenta que «la ética y la política de edición y archivo open-access no viene preestablecida, sino que tiene que ser producida e inventada creativamente por sus usuarios en el proceso mismo de uso» (2008: 27).

9. Esto significa que invocar la noción de apertura o recurrir a ella continuamente pudiera ser efectivamente una condición para la insurrección de los editados, pero no su única característica. Hemos de plantearnos también estas preguntas: ¿cómo y para quién se constituye esta apertura? O lo que quizá sea más importante, ¿qué es lo abierto de la publicación abierta?, ¿qué tipos de relaciones sociales sostiene?, ¿cuáles ayuda a evitar?, ¿cómo puede servir para extender la socialidad editorial que argumentaba Breton? Una manera interesante de pensar este tipo de cuestiones, aunque sea un poco extraña, sería remitirse al comentario de Agamben acerca de las investigaciones sobre las garrapatas de Jakob Johann von Uexküll (2006). Tal y como Uexküll la describe, la garrapata está completamente abierta al mundo. Pero hay que decir también que su apertura se constituye en una manera bastante limitada: sentir el movimiento de la sangre cálida de un mamífero sobre el que dejarse caer y, una vez succionado su necesario alimento, morir. En esta versión de lo abierto, no se trata de una capacidad ilimitada de devenir y transformarse, sino más bien de la capacidad que el organismo tiene de interactuar con su mundo particular. No es por tanto cierto el afirmar que la garrapata no está abierta al mundo; lo está tanto como puede, sosteniéndose mediante esa relación con el mundo.

10. La insurrección de los editados debe comenzar por esas preguntas. ¿Cuál es la apertura al mundo producida mediante las relaciones sociales editoriales en las que actualmente nos encontramos? Esto no se puede responder analizando las políticas de producción mediales por sí solas o el mero trabajo implicado en la producción de los medios, no importa cúan político o no cada caso nos parezca. La cuestión es más bien cuál es la ecología medial de las políticas editoriales que está inserta a su vez en ecologías más amplias de producción, circulación, distribución y consumo medial, en una era en la que la diferencia entre estas acciones antes distintas entre sí tiende crecientemente a disiparse. No se trata sencillamente de cuál es el mejor modo de organizar la producción editorial y medial autónoma, aunque eso sea una tarea importante, sino también de cuáles son las mejores maneras de organizar los públicos y los undercommons (Harney y Moten, 2013) que se articulan mediante la producción medial, los cuales a su vez realimentan y sostienen el desarrollo continuo y el mundo de vida de la producción medial autónoma. Como Breton diría todavía hoy, se publica para encontrar camaradas, pero no meramente para encontrar camaradas como consumidores de información o medios, sino más bien co-conspiradores y cómplices.


Referencias:

Agamben, Giorgio (2006), Lo abierto. El hombre y el animal, Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Batterham, David (2011), Among Booksellers: Tales Told in Letters to Howard Hodgkin, York: Stone Trough
Books.

Breton, André (1997), citado en Gareth Branwyn, Jamming the Media: A Citizen’s Guide Reclaiming the Tools of Communication, Vancouver, Chronicle Books.

Dean, Jodi (2013), El horizonte comunista, Barcelona: Bellaterra.

Duncombe, Stephen (2008), Notes from the Underground, Bloomington: Microcosm.

Hall, Gary (2008), Digitize This Book! The Politics of New Media, or Why We Need Open Access Now, Minneapolis: University of Minnesota Press.

Harney, Stefano y Moten, Fred (2013), The Undercommons. Fugitive Planning & Black Study, Oakland: Minor Compositions, AK Press.

Helprin, Mark (2009), Digital Barbarism: A Writer’s Manifesto, New York: Harper.

Henwood, Doug (2003), After the New Economy, New York: New Press.

Kluge, Alexander y Oskar Negt (1993), The Public Sphere and Experience. Towards and Analysis of the Bourgeios and Proletarian Public Sphere, Minneapolis: The University of Minnesota Press.

Lanier, Jaron (2013), Who Owns the Future?, London: Penguin.

Ludovico, Alessandro (2012), Post-Digital Print – The Mutation of Publishing since 1894, Eindhoven: Creating 010.

Stewart, Sean (2011), On the Ground, Oakland: PM Press.
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[1] Hay una cantidad inmensa de investigación académica que en múltiples campos ha explorado precisamente estas cuestiones, desde el trabajo de Habermas sobre el surgimiento de la esfera pública burguesa, pasando por la noción de esfera pública proletaria de Kluge y Negt (1993), hasta la actualización y expansión de la teoría de la esfera pública por Michael Warner y Nancy Fraser.

lunes, 27 de abril de 2015

Guerrero en tension por protestas de los normalistas

Vuelve la represion en Ayotzinapa, tras protestas por 7 meses de la desaparicion de los 43 estudiantes. Quieren paz justicia y aparicion con vida de los 43, en Goo...   aparentemente desde 2014 no pasa nada...hay libertad de prensa??:





En el lugar de las protestas quedaron destrozados los cristales de algunas oficinas del Congreso. A siete meses de la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, la tensión continúa en Chilpancingo, capital del estado de Guerrero (sur), tras las protestas y represión policial que se generaron este domingo en esa zona. → Lea: Mexicanos proponen la revocación de mandato contra Peña Nieto Al menos seis camionetas de empresas repartidoras fueron incendiadas; tres en la explanada del Congreso del estado, por contingentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (Ceteg), del Movimiento Popular de Guerrero (MPG) y de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsm). Cientos de policías estatales y federales arremetieron la víspera contra los padres de familia de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, y los otros manifestantes, quienes fueron dispersados con gases lacrimógenos dejando un saldo de tres estudiantes heridos. Como parte de las actividades para conmemorar los siete meses de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, activistas colocaron un “antimonumento” en honor a los normalistas en el Paseo de la Reforma, en Ciudad de México (capital).

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:
http://www.telesurtv.net/news/Mexico-Guerrero-en-tension-tras-protestas-por-normalistas-20150427-0036.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.net
En el lugar de las protestas quedaron destrozados los cristales de algunas oficinas del Congreso. A siete meses de la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, la tensión continúa en Chilpancingo, capital del estado de Guerrero (sur), tras las protestas y represión policial que se generaron este domingo en esa zona. → Lea: Mexicanos proponen la revocación de mandato contra Peña Nieto Al menos seis camionetas de empresas repartidoras fueron incendiadas; tres en la explanada del Congreso del estado, por contingentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (Ceteg), del Movimiento Popular de Guerrero (MPG) y de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsm). Cientos de policías estatales y federales arremetieron la víspera contra los padres de familia de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, y los otros manifestantes, quienes fueron dispersados con gases lacrimógenos dejando un saldo de tres estudiantes heridos. Como parte de las actividades para conmemorar los siete meses de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, activistas colocaron un “antimonumento” en honor a los normalistas en el Paseo de la Reforma, en Ciudad de México (capital).

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:
http://www.telesurtv.net/news/Mexico-Guerrero-en-tension-tras-protestas-por-normalistas-20150427-0036.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.net

domingo, 26 de abril de 2015

El secreto crea la impunidad


Siguiendo lo publicado ya aqui en otras notas sobre la evasion y las mentiras del sistema financiero internacional, pense que este hombre tenia algo a decir.

Abrazos,
Santiago

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EL PAIS › EL INGENIERO INFORMATICO HERVE FALCIANI 
CUENTA LAS CLAVES DE SU INVESTIGACION SOBRE EL HSBC

Sus revelaciones sobre el sistema financiero internacional conmovieron al mundo y desataron investigaciones judiciales en varios países, incluida la Argentina, donde además se conformó una comisión parlamentaria para estudiar los mecanismos de lavado de dinero y fuga de capitales. Falciani acaba de publicar un libro donde cuenta su aventura en “el corazón del escándalo HSBC”, y propone medidas para aumentar el control sobre los bancos. De todo ello habla con Página/12.

 Por Eduardo Febbro
Desde París




La isla Bouvet es un paraíso para focas, pingüinos, leones de mar, pájaros de ensueño y plantas. En este lugar inhabitado del planeta, situado entre el Antártico y Africa, no hay ni una sola casa, ni la sombra de un alma humana. Sin embargo, existe un habitante con domicilio declarado en esta isla cuya superficie está cubierta de hielo la mayor parte del año: es uno de los más de 130.000 ciudadanos evasores fiscales que abrieron una cuenta en uno de los bancos más grandes del mundo, el HSBC. Este improbable habitante de la isla Bouvet forma parte de la trama planetaria de fraude y evasión fiscal montada por el HSBC y denunciada, con nombres completos, montos y países de donde provienen, por el ingeniero en sistemas informático franco italiano Hervé Falciani. Ex empleado de la sucursal ginebrina del HSBC entre 2001 y 2008, Falciani facilitó a varios países la lista de los evasores fiscales y los métodos diseñados por este banco para facilitar esta operación ilícita de alcance prácticamente planetario. A la Argentina, a través del Estado francés y del jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, Falciani le entregó información sobre la fuga de los 3500 millones de dólares que se volatilizan cada año así como la lista de los 4000 argentinos con cuentas en el HSBC. Su historia es una novela policial y con ese pulso la cuenta en el libro que acaba de publicar en Francia: Terremoto en el planeta financiero. En el corazón del escándalo HSBC.
Hervé Falciani vive entre varios mundos. Se ha convertido en una suerte de nómada perseguido por la Justicia suiza y alabado por otras. Poder encontrarse cara a cara con él es ya toda otra novela. Nadie diría que este joven esbelto que ahora conversa con soltura, impecablemente vestido, con modales delicados y cara de galán de cine es uno de los hombres que hizo temblar los cimientos de uno de los bancos más poderosos de la tierra. Su libro narra desde las entrañas los montajes fabulosos del HSBC y otros bancos para evadir impuestos, el papel destructor de las multinacionales, los sistemas judiciales y los funcionarios corruptos, los policías a sueldo del sistema financiero, la telaraña de los intermediarios, la guerra interna en la profundidad de los Estados entre corrompidos y honestos, la ceguera voluntaria de los controladores y la frondosa gama de herramientas que la informática brinda para robar con total impunidad. Es el relato policial de un sistema compuesto por ladrones y el de un hombre controvertido que lo puso al desnudo. Hervé Falciani es más que el Edward Snowden del HSBC. Es el hombre que le dio identidad a la sombra de la sospecha.
Varias versiones circulan sobre su actuación. Su ex compañera, la franco libanesa Georgina Mikhael, asegura que Falciani “no es un Robin Hood sino un ladrón que robó datos y luego quiso negociarlos”. No hay pruebas de esa acusación. Lo cierto es que Falciani viajó al Líbano para hacer circular su lista, luego a Francia, donde fue arrestado, al fin a España, donde también fue arrestado. Sobre él se dice de todo, pero lo trascendente es que Falciani reveló la información más importante sobre evasión fiscal que se conozca hasta hoy, así como la metodología bancaria con que se organiza. España, Estados Unidos, Portugal, Argentina, México, Francia, Venezuela, Luxemburgo, Bélgica, no hay país que no tenga su club de evasores patentados y su agente local, el HSBC. Los españoles de la lista Falciani tenían, por ejemplo, 1800 millones de dólares atesorados en Suiza. En esta entrevista exclusiva con Página/12, realizada en París, Hervé Falciani vuelve sobre este camino sembrado de estafadores, mentirosos y ladrones internacionales impunes.

Argentina y el mundo

–Usted trató con varios sistemas judiciales, con muchos jueces y policías. ¿Cómo resultó su colaboración con la Argentina?
–En Argentina me encontré con un equipo excepcional, tanto por la rapidez de la acción como por la diversidad de los medios de trabajo que se pusieron en juego. Sé que no será fácil avanzar, hay muchos obstáculos, pero también una gran posibilidad de acción desde la Argentina. En Brasil, México o Venezuela, en suma, en buena parte de América latina, se debe conocer lo que pasa y observar cómo se actúa en la Argentina. Debo señalar que la mayor resistencia se encuentra en Europa, no en América latina. Lo que suceda en América latina y en los Estados Unidos va a darnos un mayor campo de acción. Hay que entender que existen lugares, y entre esos lugares América del Sur, donde, pese a todo, hay menos corrupción y, por consiguiente, son muy prometedores para la acción judicial. Una vez más, incontestablemente, la Argentina es un país que, en cuanto tomó conciencia de lo que estaba en juego, actuó más rápido y con más fuerza.

–Una de las revelaciones de su libro contradice lo que se sabía o se pensaba, e incluso lo que afirma la Justicia suiza. Usted sostiene que no actuó solo en esta trama, que con usted trabajó una red. Si es así ¿cuál fue la meta de esa red y quiénes son sus integrantes?
–Es el caso típico del progreso humano: se empieza por uno y se termina con mil. El caso HSBC fue el elemento que atrajo a unas 150 personas que se pusieron a colaborar juntas. Uno empieza solo y luego termina acompañado. Ese es el sentido de la red. Nada se puede hacer si uno está solo. Hay un momento en que coinciden las voluntades. Lo que constituye la red es la diversidad, la comunidad de la acción para ir en la misma dirección. Para mí ha sido una aventura excepcional porque había muchas cosas en juego.

–¿Cómo consiguió salir con vida, eludir las amenazas, los servicios secretos, el alcance inaudito de los bancos, la calumnia, los intereses de los Estados y de los poderes económicos?
–Es un caso particular, y también está el grupo. Lo importante es también no tener miedo. Yo siempre pedí ayuda y busqué las competencias que me faltaban. No hubo un control único. Si hubiese habido un arquitecto, si hubiese habido un organizador central, esa persona estaría hoy muerta. Pero éramos varios. Yo siempre busqué que el control de la información fuese compartido. Diría que lo que me salvó fue precisamente la pérdida de control. Todas las ramificaciones judiciales o políticas que se desarrollarán serán posibles porque esto no depende de una sola persona. Desde luego, lo que me permitió salir con vida, a mí y a otros, es haber golpeado las puertas allí donde había un elemento sensible, una posibilidad de acción. Cuando viajé al Líbano fue para utilizar el arma del secreto fiscal contra el sistema para que se abra al fin una investigación. Cuando fui a España, eso sirvió para presentar ante la Justicia los elementos de prueba de que disponía. En España me pusieron preso, pero no hay que olvidar que la cárcel también está hecha para proteger. En la cárcel me pude entrevistar con funcionarios y magistrados muy valientes. España cuenta con un sistema jurídico que permite también lanzar una investigación. Esto dio lugar a que Francia nombrara un juez para investigar. En realidad, ese es el método con el que trabajan los bancos para sus clientes: buscan el lugar en el cual pueden saltar por encima del problema. Tal vez dentro de algunas semanas viaje a otro país.

 

El sistema HSBC

 

–Si nos atenemos al corazón del escándalo, o sea, la evasión fiscal organizada por un banco, se puede decir que el HSBC es una lavadora de dinero que debió ir a los impuestos.
–Es más que esto. El HSBC es un sistema para borrar las huellas. Por ejemplo, yo entré a trabajar a ese banco para que este banco cumpla su función. Pero luego interviene otro elemento que se explica por un solo término: la corrupción. Digamos que se trata de “un archivo corrompido”. Y un archivo corrompido es un archivo que no cumple más con su misión. La corrupción consiste entonces en no cumplir con la misión inicial. Y el banco era exactamente eso: cuando el banco dejó de cumplir con su misión de control se volvió una lavadora. Todo lo que, en principio, debe ser impedido mediante los controles internos no lo es, está corrompido. Por ejemplo, quienes hacen las auditorías miran lo que está delante de ellos y no lo que está al costado. Y hay que actuar para que esto cambie. Si no hay voluntad política no habrá una necesidad reglamentaria real. Sólo habrá impunidad. Esos bancos, que ya con lo que es legal pueden actuar de forma amoral, van a actuar también de manera ilegal gracias a la impunidad. Algún día habrá que romper ese círculo. La única manera de hacerlo es rompiendo el secreto.

–¿Cuál es el modelo, el patrón de la evasión fiscal organizada?
–El fraude fiscal es, de hecho, una cuestión de ingeniería judicial o jurídica. Por ejemplo, en lo que atañe a lo judicial, el fraude se realiza cuando se frenan las investigaciones, cuando las comisiones rogatorias y otros pedidos quedan en la nada. Y en lo que toca a lo jurídico, es más simple: basta con desviar o alterar el sentido de las reglamentaciones y, a partir de allí, lanzar un nuevo servicio y comercializarlo. El fraude fiscal se construye gracias a la ausencia de controles, así como a partir de la complejidad de los dispositivos financieros que los bancos inventan. Cuanto más complejo es, más difícil resulta detectar o desmontar el fraude. Hoy tenemos la prueba absoluta de que esa falta de controles fue voluntaria. Por eso escribí este libro, para explicar qué se puede cambiar y cómo. Es un libro de combate, un libro de inteligencia económica para que se pueda ampliar el combate.

–A ver, cito un ejemplo de su libro: usted cuenta que las informaciones sensibles que detenta un banco, en este caso el HSBC, están deslocalizadas. O sea: toda la información comprometedora se manda a la cloud (la nube), al mundo sin fronteras de la red, y a otras zonas del mundo. Es un caso claro de ocultación de la información.
–En el HSBC había un proyecto llamado “Zorro”. Este proyecto consistía en identificar los datos que se podían enviar al extranjero y deslocalizar la información que estaba en Zurich o Ginebra para enviarla a Asia. Por ejemplo, muchos elementos del back office partieron a la India. El banco HSBC posee la red de computadoras privadas más grande del mundo, el HSBC Net. Era muy simple transferir dinero a través del mundo sin que jamás ese dinero saliera del banco y sin que hubiese la más mínima huella de la transacción. Esta se hacía sin recurrir al código Swift, que es el código de 8 cifras que se usa para identificar los giros internacionales. Cuando una administración fiscal le pedía a Suiza información sobre una cuenta bancaria, esta última decía “no”. ¿Qué quiere decir este “no”? Quiere decir que la información estaba en el banco y que la administración fiscal suiza tiene muy poco control sobre lo que pasa en los bancos. También está Bélgica, que es un poco el hermano menor de Suiza. El caso de Bélgica es un tema central para todos los negocios. Por suerte, hay dos jueces capaces de lanzar investigaciones que conciernen a miles de millones de dólares. Hace poco vimos cómo el responsable de las investigaciones sobre el mercado de diamantes en Bélgica fue preso por corrupción.

–En suma, todo apunta a probar que se trata de un sistema orientado a captar el dinero de la corrupción en los diferentes puntos del globo.
–Eso es precisamente lo que muestran las investigaciones en curso. Yo lo viví desde el interior. Hoy hay una enorme porción de la economía financiera que se nos escapa. Miles de millones de dólares pasan por los bancos. Las comisiones sobre las ventas de armas o petróleo, las coimas, el dinero de los mafiosos o de la corrupción política, todo pasa a través de los bancos. Las exigencias a las que responden estas operaciones son cualquier cosa menos morales.

El triángulo en las sombras

–Hay un triángulo: bancos, multinacionales, Estados. Un poder en las sombras, que usted describe paso a paso, que amenaza los principios mismos de la igualdad democrática.
–Este triángulo funciona a la perfección justamente porque cada parte tiene competencias complementarias. El papel de las multinacionales es determinante. Las multinacionales, por ejemplo, pactan acuerdos que se llaman tax ruling. Este dispositivo legal le permite a una empresa conocer por adelantado cuál será su tratamiento fiscal en un Estado determinado. Entonces, cuando una multinacional establece un acuerdo de tax ruling el dinero que no se le paga a los Estados termina en lugares donde no se abonan impuestos. Todo esto funciona mediante el secreto, y el secreto crea la impunidad. Por eso yo hablo de combate. En el medio ambiente mundial, el actor que modela la democracia es el banco, no el elector. Estamos avanzando cada vez más hacia una democracia corrompida. Es un esquema particular, un poco como en esas películas que se hacen ahora para los adolescentes, The Hunger Games por ejemplo, donde se muestran ciudades totalitarias. Vamos hacia eso: no es exactamente una dictadura, no es del todo una democracia, es algo intermedio. En este caso también debemos llevar a cabo acciones operacionales. El hecho de que las multinacionales tengan la posibilidad de sacar el dinero de un país sin pagar impuestos, o sea, de deslocalizar los beneficios, no se puede tolerar. Es preciso actuar. Si una empresa puede evitar la presión fiscal ya no estamos más en democracia. Para mí ha sido esencial luchar contra ese autoritarismo, es decir, contra el secreto. El secreto de las tax ruling, de los acuerdos, el secreto de la tecnocracia.

–Hay un cinismo fundamental de Occidente: los grandes bancos mundiales son occidentales, los países que son auténticas lavadoras de plata sucia, Suiza, Bélgica, Luxemburgo y Gran Bretaña, son grandes democracias de Occidente. Y encima, el actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, es el ex primer ministro de Luxemburgo que organizó y defendió con uñas y dientes el fraude fiscal en contra de sus socios europeos.
–Sí, tenemos un poder corrupto, un poder que no cumple con su misión, que no está al servicio de todos sino de ciertos intereses particulares, intereses que pueden ser incluso de los narcotraficantes. Las democracias funcionan con intereses pervertidos, corrompidos. Hay que preguntarse si existe algo que se oponga a esas acciones. En Europa hoy hay alguien que se opone a todo esto: se trata de Grecia. Atenas denuncia en voz alta lo que hicieron otros ministros, como el ministro de Defensa que firmó contratos con Siemens a través de bancos franceses en Suiza. La pregunta más importante es: ¿quién va a apoyar la iniciativa griega en el mundo? Hay que intervenir, hay que votar leyes para contraatacar y desmontar esa tecnocracia que prospera con la complejidad. Debemos comprender que todos estos acontecimientos no son una invitación a resignarse sino a observar cuál es el eslabón débil.

–Usted habla en su libro de “vías alternativas”. ¿Cuáles son?
–Para empezar, está la comprensión del sistema. Cuando se escribe un libro sobre la evasión fiscal, sobre la opacidad financiera, se está mostrando que los flujos financieros no se pueden controlar, que hay una voluntad de no controlarlos. No hay que esperar que cambie por sí solo un sistema tan eficaz. ¿Qué nos queda entonces? Se montó toda una ingeniería para deslocalizar los beneficios. Lo que habría que hacer entonces es terminar de una buena vez con esa estrategia fiscal basada en los beneficios. No somos nosotros quienes nos beneficiamos con las riquezas, sino las empresas. Y fue el impuesto sobre las empresas y los beneficios el que permitió ese robo. Debemos entonces destruir este principio. Los bancos no ganan plata con los beneficios de los clientes sino con las comisiones que cobran por las transacciones. Podríamos inspirarnos en los predadores para ser tan fuertes como ellos. Francia, por ejemplo, es un paraíso fiscal menos eficiente que el modelo suizo. Para los ciudadanos, Francia es un infierno fiscal, para las empresas no. Otra vía alternativa consistiría en que se vote una ley para proteger y compensar a quienes revelan informaciones sobre empresas o prácticas que son desleales con la economía del país. Esto sería un arma eficaz contra la impunidad. La Argentina podría dar un ejemplo mundial con una ley así. Sin embargo, hoy debemos reconocer que nuestros enemigos son más fuertes. El dinero no es un referente moral sino un referente operativo. Insisto en esto: todo el problema que tenemos proviene del secreto. Si no le ponemos fin al secreto todo esto se seguirá desarrollando y nos perjudicará siempre más. No hay alternativa.

martes, 14 de abril de 2015

Mas allá...

...estara en este momento Eduardo Galeano, te recordaremos por siempre parpadeando, ya que tu fuego encendia...y encendera por siempre..


Abrazos,

Santiago

lunes, 24 de noviembre de 2014

Transferência de Tecnologia e Dependência na América Latina*

Esto lo escribieron en 1978....pero no deja de ser totalmente leible hoy. Sigue la linea trazada por lo que comentaba 10 años antes Oscar Varsavsky.

Saludos Santiago

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José Leite Lopes

Professor Titular de Física na Universidade Louis Pasteur de Strasbourg. Ex-Diretor Científico do Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas. Autor, entre outros títulos, do livro Ciência e Libertação.


A expressão transferência de tecnologia é cada vez mais utilizada em nossos dias por engenheiros, economistas e homens de listado para caracterizar o processo de transferência e implantação de fábricas e equipamentos industriais nos países em vias de desenvolvimento, previstos por certos programas “de ajuda ao desenvolvimento” concebidos e aplicados pela maior parte dos países industrializados. 
Essa expressão, entretanto, tem ao mesmo tempo uma conotação de transferência de conhecimentos científicos e tecnológicos que não corresponde, em meu entender, à realidade. É preciso dar às coisas os seus verdadeiros nomes. A implantação de uma fábrica implica certamente na formação de operários especializados e em contingentes recrutados na população local, necessários a seu funcionamento (ver por exemplo, SEURAT, 1978). Essa fábrica funciona graças a um certo número de operações e de técnicas que os trabalhadores devem aprender. Mas, na maior parte dos países do Terceiro Mundo, foi feita uma determinada escolha política que impõe a esses países um modelo e um sistema de desenvolvimento dependente. Segundo esses modelos, postos em ação na quase totalidade dos países da América Latina, o desenvolvimento econômico estaria assegurado pela implantação de fábricas pertencentes a grandes firmas multinacionais, cujos laboratórios de pesquisas, localizados nos países industrializados, fornecessem os conhecimentos científicos e técnicos, os planos e receitas para o funcionamento de tais fábricas. Esses modelos implicam naturalmente que os produtos manufaturados por essas fábricas são aqueles necessários às populações locais, enquanto que, em geral, esses produtos, numa escala bastante larga, só são adquiridos por uma pequena fração da população local e são exportados para outros países. A competitividade das sociedades multinacionais nessas exportações provém das condições altamente favoráveis — o preço da mão-de-obra, o acesso aos produtos primários, a proibição de reivindicações salariais, entre outros fatores — concedidos pelos governos desses países subdesenvolvidos. Está claro que, nessas condições, não existe transferência de conhecimentos científicos e tecnológicos, nem os meios de criação desses conhecimentos para esses países em vias de desenvolvimento.
Somente uma escolha política que assegure — além da importação dos equipamentos necessários, da troca quer de produtos industriais, quer de conhecimentos e de ideias — o desenvolvimento local das indústrias e da agricultura realmente necessárias à população, o desenvolvimento de sua cultura, bem como da ciência e da tecnologia, novas ideias e técnicas, concebidas e desenvolvidas a nível local, somente tudo isso pode permitir uma verdadeira transferência de tecnologia. Sem essa escolha política, sem a abolição dos modelos de desenvolvimento dependente, a expressão transferência de tecnologia torna-se um jogo de palavras, um mito frequentemente utilizado para mascarar a dependência econômica e tecnológica cada vez mais profunda dos países em vias de desenvolvimento.
Para que se possa compreender bem a situação atual da ciência e da tecnologia na América Latina, deve-se sempre ter em vista que as nações desse continente foram, por mais de três séculos colônias — de Portugal (no caso do Brasil) e da Espanha. O estatuto de dependência de Portugal em relação à Inglaterra deu ao Brasil, sobretudo a partir do Tratado de Methuen de 1703, o caráter de uma espécie de colônia "escondida do Reino-Unido" (VELHO, 1976). Uma vez que o regime econômico colonial era de exploração e exportação, para os centros metropolitanos, de produtos primários (no Brasil o ouro — que era diretamente encaminhado para a Inglaterra como pagamento das importações para Portugal de produtos manufaturados ingleses — o açúcar, o café, etc), as atividades agrícolas e de extração mineral necessitavam de conhecimentos e técnicas meramente rudimentares.
A independência do Brasil, proclamada em 1822, não mudou essencialmente essa situação de dependência econômica; ela foi antes considerada como a culminância das relações diretas estabelecidas entre esse país e a Grã-Bretanha.
Durante esse período, e até os princípios do século XX os interesses agrícolas mantiveram completo domínio sobre o Estado; e os setores do sistema econômico que demandavam tecnologia mais avançada, como os de transporte por via férrea e de navegação, permaneceram sob o domínio estrangeiro, uma vez que a realização dessas iniciativas necessitava de equipamentos e capitais estrangeiros. Ao mesmo tempo, ficou bem estabelecida no Brasil, nessa época, uma ideologia que afirmava sua “vocação agrícola”: o país não podia produzir equipamentos industriais tão aperfeiçoados quanto os produzidos pela Inglaterra, e se tentasse fazê-lo, e para isso adotasse medidas protecionistas, era certo que os países industrializados tomariam medidas correspondentes contra suas exportações agrícolas. Desse modo, a classe dominante no Brasil baseou seu poder nessa ideologia, estabelecida durante a fase de exportação de produtos primários e cujas repercussões se fariam sentir na evolução ulterior da economia, bem como no desenvolvimento da ciência e da tecnologia nesse país.
Estabelecidas para a educação de uma pequena minoria proveniente da elite rural e da camada superior da classe média, as escolas de ensino superior no Brasil destinavam-se a formar advogados, que constituíam os quadros dirigentes do país e, em seguida, médicos. Foi somente em 1810 que o rei D. João VI — refugiado no Brasil em virtude da invasão de Portugal pelos exércitos de Napoleão — criou a Real Academia Militar, transformada em 1874 em Escola Politécnica do Rio de Janeiro, destinada à formação de engenheiros. Em 1875, foi fundada a Escola de Minas da cidade de Ouro Preto e, em 1879, a Escola Politécnica de São Paulo. Os primeiros institutos de pesquisa datam dos primeiros anos do século XX, quando o governo foi obrigado a criar institutos de pesquisa médica e biológica — o Instituto Butantã, de São Paulo, e o Instituto Oswaldo Cruz, do Rio de Janeiro — para combater a peste, a febre amarela e certas doenças do café.
Mas, no princípio do século XX, segundo o sociólogo O. G. Velho, “o Brasil importava tudo que pudesse sofrer um processo de transformação industrial, das locomotivas aos fósforos”.
As variações na demanda internacional de produtos primários, como se sabe, deram lugar a diminuições ocasionais da capacidade de importação pelo Brasil de produtos manufaturados, o que estimulou iniciativas de caráter industrial no país, para satisfazer as necessidades do mercado interior.
Esse processo de industrialização, de substituição das importações, teve como consequência que os meios de produção deviam imitar e importar a tecnologia desenvolvida no estrangeiro.
Vemos assim que o processo de dependência econômica da época colonial transferiu-se, sob outra forma, na constituição do sistema industrial brasileiro. A demanda de produtos manufaturados similares àqueles que eram importados exigia uma dependência tecnológica do exterior — os conhecimentos científicos e técnicos necessários à industrialização que começava estavam incorporados aos bens de capital importados, às máquinas e às prescrições de fabricação compradas do estrangeiro.
Esse processo de industrialização acentuou-se com a Primeira Guerra Mundial, a grande crise econômica mundial de 1929 e, finalmente, com a Segunda Guerra Mundial. E a Inglaterra, que substituíra Portugal como sócio dominante da economia brasileira, cedeu o lugar, como se sabe, aos Estados Unidos.
A partir de 1930, fundaram-se escolas de Química em São Paulo, no Rio de Janeiro e em Recife, e faculdades de ciências foram estabelecidas para a formação de professores e pesquisadores.
O agrupamento dessas faculdades com outras escolas de ensino superior, para constituírem universidades, data dessa época, e o número de universidades no Brasil aumentou consideravelmente a partir de 1946.
Não obstante, os estabelecimentos industriais pertencentes a homens de negócios brasileiros dependiam de máquinas e de tecnologias importadas e, em consequência, eles nunca se preocuparam com os problemas de pesquisa tecnológica ou científicos eventualmente necessários para criar ou aperfeiçoar seus produtos manufaturados. Ligadas a empresas estrangeiras pelo aluguel de patentes e de serviços, as indústrias nacionais raramente apelavam para os institutos de pesquisa tecnológica, tais como o Instituto de Pesquisas Tecnológicas de São Paulo e o Instituto Nacional de Tecnologia do Rio de Janeiro, voltados, no início de suas atividades, para a realização de testes de materiais de construção e regulagem de aparelhos de medição.
A partir dos anos 60, quando um número razoável de cientistas começou a ocupar os postos de ensino e de pesquisa nas universidades brasileiras, uma nova forma de dependência foi imposta ao sistema industrial brasileiro.
A entrada maciça de grandes empresas multinacionais no país teve consequências muito importantes para a economia, bem como para a ciência e a tecnologia brasileiras.
Antes dessa transformação da economia brasileira, nós — os Cientistas de minha geração — tínhamos a esperança, por meio de publicações, de discussões, de intervenções na imprensa e nas reuniões da Sociedade para o Progresso da Ciência e da Academia de Ciências, de que seria possível estabelecer um dia uma ligação intima entre as indústrias nacionais e os institutos de pesquisa tecnológica, estes, por sua vez, alimentados pelas atividades dos institutos de pesquisa científica e das universidades.
Não obstante, a partir do momento em que as indústrias nacionais desaparecem porque não são capazes de competir com as grandes multinacionais, a partir do momento em que são absorvidas por estas últimas, essa esperança se desvanece.
Pois é absolutamente claro que as sociedades industriais multinacionais possuem seus próprios laboratórios de pesquisa e desenvolvimento em seus países de origem, em suas sedes. São esses laboratórios, com seus homens de ciência e engenheiros, que realizam os trabalhos de descoberta a serem finalmente incorporados aos produtos exportados pelas multinacionais ou fabricados por suas filiais em um país como o Brasil.
As multinacionais, instaladas nesses países em vias de desenvolvimento não têm a menor necessidade dos pesquisadores, dos institutos de pesquisa e das universidades desses mesmos países.
Cito aqui um estudo realizado por três pesquisadores brasileiros (Biato, Guimarães e Poppe de Figueiredo, 1971) que fizeram uma enquete junto às 500 maiores empresas industriais do Brasil e a 132 instituições que empregam atividades tecnológicas.
Eles escrevem (p. 76):
“As informações relativas à origem da tecnologia utilizada na instalação de empresas industriais — uma preliminar necessária ao exame das atividades tecnológicas dessas empresas — evidenciam a predominância do know-how de origem exterior; 62% dessas empresas recorreram a fontes exteriores. Na maior parte das empresas, isto é, em 2/3 delas, esse know-how não sofreu nenhuma adaptação quando da transferência para o sistema de produção nacional; em 21 % dessas empresas, não obstante, a tecnologia importada foi adaptada às condições brasileiras”.
E ainda (p. 99):
“Deve-se destacar que 3/4 das empresas estrangeiras que utilizaram serviços técnicos do exterior solicitaram esses serviços à sua empresa-matriz; quanto às instituições de pesquisa do país — universidades e institutos — as solicitações (de seus serviços) por parte das empresas estrangeiras que consultamos foram relativamente raras (escassas) e, em consequência, ficou muito reduzido o estímulo que elas deram ao complexo tecnológico nacional”.
É ainda necessário nos darmos conta de que os termos “atividade tecnológica” e “pesquisa” utilizados em tais enquetes não têm necessariamente o mesmo significado que têm para o pesquisador científico em seu laboratório.
Essas considerações levam-nos naturalmente a repetir aqui o que dissemos na introdução a respeito da transferência de tecnologia, uma expressão mágica, um mito tão frequentemente utilizado nas discussões sobre o desenvolvimento, as quais podem conduzir a uma concepção falsa sobre o que se passa atualmente nos países em vias de desenvolvimento.
O que os economistas e os tecnocratas entendem por esse termo não passa da instalação, em qualquer desses países, de fábricas importadas, prontas para fabricar produtos cuja concepção foi formulada no estrangeiro, nos laboratórios das sociedades multinacionais que as instalam. Ora, o fato de que nossos operários aprendam a manipular as máquinas e a apertar os botões necessários à fabricação de automóveis, televisores, rádios e toca-discos tem uma importância apenas relativa, uma vez que essas máquinas são inventadas, desenvolvidas e construídas no estrangeiro, e os planos desenhos para sua fabricação não podem ser modificados pelos engenheiros dos países subdesenvolvidos em questão. A transferência de tecnologia, tal como concebida pelos tecnocratas, não implica absolutamente na instalação de laboratórios de pesquisas científicas e tecnológicas, associados às indústrias instaladas no pais em vias de desenvolvimento pelas sociedades multinacionais. O papel dessas indústrias é de importar, reunir e — ou produzir no local bens a serem vendidos à elite do país em questão, ou exportá-los. Como aperfeiçoar esses produtos, modificar suas técnicas de produção, isso é assunto dos laboratórios localizados no país avançado, sede da sociedade multinacional proprietária dessas fábricas.
Para os países que fizeram a escolha política do desenvolvimento dependente, a expressão transferência de tecnologia não significa, portanto, transferência de meios de pesquisa e de criação científica e tecnológica.
Eu gostaria agora de ilustrar essas considerações com um exemplo — a questão da energia nuclear no Brasil.
Como eu já havia dito, após a Segunda Guerra Mundial as universidades brasileiras começam a apresentar um certo desenvolvimento. Em particular, em São Paulo e no Rio de Janeiro, uma equipe de físicos foi constituída para realizar trabalhos de pesquisa em física teórica, em raios cósmicos e em física nuclear (ver Ferreira, 1977). Um betatron e um gerador Van de Graaf foram instalados em São Paulo, nos anos 50, e estudantes viram-se atraídos pelo trabalho nesse domínio (Goldemberg, 1957; Leite Lopes, 1969). Físicos realizaram estudos e pesquisas no estrangeiro, e um deles, C.M.G. Lattes, contribuiu para a descoberta de mésons pi nos raios cósmicos (1947) e para a sua produção, pela primeira vez, em laboratório, pelo cíclotron de Berkeley (1948).



O prestígio desses trabalhos, bem como o prestígio e o desenvolvimento acelerado da pesquisa científica nos países industrializados, após a Segunda Guerra Mundial, levaram o Governo brasileiro a criar, em 1951, sob pressão de nossos cientistas, o Conselho Nacional de Pesquisa. A finalidade dessa instituição era não somente apoiar e estimular a pesquisa científica fundamental, mas lambem desenvolver e controlar todas as atividades relativas à energia atômica no Brasil.
Entre os anos 1951 e 1954, esse Conselho tentou obter a cooperação do Governo dos EUA, através de sua Comissão de Energia Atômica, para desenvolver a energia nuclear no Brasil. Durante muitos anos, minerais contendo tório foram exportados para os Estados Unidos. O Conselho Nacional de Pesquisa do Brasil pedia que o pagamento dessas exportações fosse a instalação de reatores de pesquisa e de centrais nucleares no Brasil. Como a lei MacMahon, nos EUA, proibisse a exportação de equipamento nuclear, bem como a comunicação de informações nesse campo, o Conselho de Pesquisa brasileiro tentou obter a cooperação da França, à qual encomendou uma usina para tratamento de minerais e produção de compostos de urânio, e da República Federal Alemã, a quem pediu instalações-piloto para o enriquecimento de urânio por ultracentrifugação, uma técnica que começava a ser estudada e desenvolvida naquele país, àquela época. Esses contratos, entretanto, não foram realizados em virtude de uma intervenção do Governo dos EUA contra a instalação desses equipamentos no Brasil.
Em 1956, após a publicação dessas informações, graças ao testemunho do primeiro presidente do Conselho Nacional de Pesquisa, Almirante Álvaro Alberto, diante da Câmara de Deputados brasileira, o Conselho Nacional de Segurança anulou todos os contratos de exportação de minerais de tório para os Estados Unidos e criou a Comissão Nacional de Energia Nuclear, que deveria por em ação uma nova política destinada a desenvolver os trabalhos sobre energia atômica no país. Essa comissão adotou, entretanto, uma política que não favoreceu o desenvolvimento tal como recomendado em 1957 pelo Conselho Nacional de Segurança. Com efeito, a primeira Conferência Internacional sobre as Aplicações Pacíficas da Energia Atômica, realizada em Genebra, em 1955, quando informações a esse respeito foram publicadas, dava uma oportunidade à Comissão de estabelecer acordos de cooperação com vários países para a realização de pesquisas nesse campo, como se começava a fazer em quase todas as partes. No entanto, a proposta feita por vários dos nossos, para a criação de um Laboratório Nacional de Energia Nuclear, que reuniria os pesquisadores brasileiros e estrangeiros para a realização de um programa nacional, foi rejeitada pela Comissão de Energia Nuclear. Durante cerca de vinte anos após a primeira Conferência de Genebra, os progressos do Brasil no campo da energia nuclear não tiveram qualquer significação — três pequenos reatores de pesquisa foram sucessivamente instalados em três universidades. O programa de pesquisas viu-se essencialmente voltado para a produção e a aplicação de rádio-isótopos. Nenhum projeto de estudo nem de construção de reatores foi realizado por nossos engenheiros e físicos; em particular, seria de interesse para o país obter a cooperação de instituições estrangeiras para a realização, no Brasil, de pesquisas sobre a utilização do tório como elemento fértil nos reatores, possibilidade que havia sido anunciada durante a Conferência de Genebra de 1955.
Pude participar da discussão desses problemas, fui membro do Comitê de Energia Atômica do Conselho Nacional de Pesquisas que precedeu a Comissão Nacional de Energia Nuclear, lutei pela criação de um Laboratório Nacional de Energia Nuclear, escrevi em 1958 artigos que denunciavam essas dificuldades. Mas as resistências contra um programa dinâmico de energia nuclear — de pesquisas necessárias à industrialização posterior — foram enormes. As indústrias estrangeiras que desejavam vender reatores de pesquisa (guardando as chaves), ou os mais recentes gadgets e aparelhos de medição, essas ganharam a batalha.
Em 1975, como se sabe, o Governo Brasileiro, diante da alta dos preços do petróleo, anunciou a assinatura de um acordo com a República Federal da Alemanha para a implantação de um conjunto de oito centrais nucleares, com uma potência de cerca de 10 milhões de Kilowatts. O acordo previa ainda a instalação da infraestrutura necessária, que compreende a produção de combustíveis enriquecidos e o tratamento dos combustíveis irradiados para a separação do plutônio.
Não vou examinar os detalhes desse programa nem as críticas feitas por representantes do Governo dos EUA sobre as possíveis aplicações militares do plutônio obtido por esse tratamento dos combustíveis irradiados.
O ponto importante a destacar é que essa decisão foi aparentemente tomada pelos tecnocratas do Governo sem qualquer consulta aos meios científicos do país. Com efeito, a Sociedade Brasileira de Física publicou um manifesto, aprovado em 14 de julho de 1975, no qual se encontram as seguintes declarações:
“Haveria o risco de repetição de certas experiências realizadas em outros campos da economia brasileira, graças às quais a tecnologia estrangeira foi importada sem trazer qualquer vantagem significativa à tecnologia nacional.”
“A participação dos cientistas e técnicos brasileiros na formulação dos métodos e sistemas que serão utilizados, e na política global quanto às opções energéticas deste país, é indispensável para um desenvolvimento científico e tecnológico deste país.”
Segundo um artigo recentemente publicado, a respeito do acordo nuclear germano-brasileiro, por VARGAS (1976), está claro que a transferência de tecnologia será realizada, nesse campo como nos outros, sem a possibilidade de uma participação dos cientistas técnicos brasileiros na elaboração do projeto, no processo de ação.
Lê-se, efetivamente:
“Sobre as possibilidades de absorção efetiva de tecnologia duas várias etapas do programa, tendo em vista a implantação de centrais nucleares, é preciso destacar que um exame superficial dos setores tecnológicos postos em ação é suficiente para demonstrar que não teremos a oportunidade de participar inicialmente ‘na elaboração’ da tecnologia total.”
“A concepção do reator, até o circuito primário do conversor de calor, isto é, a filosofia do projeto, como frequentemente se chama, não está aberta à discussão. Ela é um dado. Todas as confrontações econômicas dessa fase chegam fechadas, não necessariamente em segredo, mas fora do alcance prático razoável do recipiendário.
Vemos, portanto, que a escolha política das classes dominantes no Brasil, nos últimos vinte anos, nos conduz a repetir a experiência de compra de máquinas, equipamentos e projetos, sem que os experts do país tenham a possibilidade de contribuir para o estudo, ou mesmo para a discussão preliminar das opções nesse campo tão importante para o complexo tecnológico nacional.
Não se trata, portanto, de um novo aprofundamento da dependência tecnológica? Escolhi este exemplo não porque a energia nuclear deva, necessariamente, ser prioritária hoje em dia. Trata-se de um campo novo de pesquisas que foi aberto há vinte anos e que as forças políticas impediram de se desenvolver por meio do trabalho dos cientistas do meu país de origem.
Terminarei dizendo que é preciso que a ciência e a tecnologia possam ser efetivamente utilizadas para o bem-estar de todos os povos — no momento elas só se aplicam àquela fração da humanidade que vive nos países industrializados.
É preciso que as descobertas e inovações científicas sejam realizadas também no interior do Terceiro Mundo. Mas para isso seria preciso substituir as políticas e os modelos de desenvolvimento dependente a serviço de uma única elite, e seria preciso fazer as escolhas políticas que visam ao benefício de suas populações, de todos os homens e mulheres que vivem naqueles países.